Viales y caminos en el jardín
Las casas grandes, con buenos terrenos para confeccionar un jardín amplio y variado, requieren una serie de sendas o caminos que permitan a los visitantes contemplar las flores más hermosas y las plantas más exuberantes que tengamos cultivadas. Para poder admirarlas, así como para facilitar el acceso al jardinero que realiza los cuidados, lo mejor es construir viales que permitan un tránsito cómodo entre las plantas.
Un buen modo de establecer el recorrido que tendrá el camino es observar el paso natural de las personas a la hora de moverse por la parcela de la vivienda. Aquellas zonas más transitadas, serán las mejores para instalar el sendero. Tampoco hay que olvidar la comodidad: los mejores caminos son aquellos que llevan a donde queremos ir y siempre que se pueda, en línea recta. Por supuesto, faltarán viales que permitan acceder al invernadero, el cuarto de herramientas, la boca de riego y otras zonas de paso imprescindibles para el trabajo del jardinero.

Utilidad y estética
Hay veces que los jardines requieren combinar vías útiles con otras más estéticas que adornen los terrenos cultivados. En estos casos siempre tendremos que optar por soluciones equilibradas: las líneas irregulares y sinuosas en los caminos pueden embellecer el jardín, pero siempre que las curvas que tracemos sean lo suficientemente amplias para el tránsito y permitan ver las partes más hermosas del mismo. Lo importante es que den sensación de que se ofrece al visitante un recorrido sencillo, útil y estético.
Los accesos a la casa, la calle o el garaje siempre tendrán que ser rectos y directos. Para evitar que los más impacientes de la casa atraviesen el césped, ignorando los senderos trazados, intentaremos que los viales tengan sentido, que no sean demasiado largos y que tengan una anchura, como máximo, de dos metros.



