Más sobre el syngonio
Le gusta el riego
La manera y cantidad de agua que
proporcionemos al syngonio será determinante para su futuro desarrollo:
- Regaremos esta planta con agua tibia, a poder ser a temperatura ambiente.
- La prefiere de lluvia o decalcificada.
- Podemos pulverizar sus hojas de vez en cuando para conseguir un ambiente húmedo, sobre todo al llegar la estación estival.
Condiciones selváticas
Si tenemos en cuenta la
climatología de la que goza el syngonio en su hábitat natural, no tendremos
problemas a la hora de su mantenimiento:
- Necesita luz, aunque no directa, pero sobrevivirá sin problemas en condiciones de semisombra.
- La temperatura ideal para esta especie es de entre 18º C y 21º C, aunque en invierno podrá soportar hasta 15º C, nunca menos.
- No aguanta las corrientes fuertes de aire.
- La multiplicación la realizaremos en primavera a partir de esquejes.
- Si vemos que sus hojas se vuelven lacias es muy posible que sufra de falta de riego.
- El abonado lo realizaremos una vez al mes junto con el agua.
Afecciones más peligrosas
Es susceptible de
sufrir el ataque de hongos, por su necesidad de humedad, tales como
cephalosporium y rhizoctonia, que producirán manchas en sus
hojas, normalmente de color marrón o rojizo. También le atacan plagas
que suelen aparecer en interirores e invernaderos: cochinilla, trips y
ácaros.
Follaje muy profuso
El syngonio posee unas hojas de tamaño mediano,
muy abundantes un de color muy vivo. Se suele cultivar entutorada o como planta
colgante. En su follaje reside su belleza, y aquellos que la conocen la adoran.
No así por sus flores, que tardarán años en nacer y que no son demasiado
atractivas.
Nos encontramos ante una especie tropical apta para ambientes de interior donde las plantas selváticas sean bienvenidas. El syngonio hará las delicias de aquellos enamorados de la verdosa frondosidad.



