Jardines históricos - Versalles (2)
El sueño de un rey
El
Rey Sol veía desde su trono a París como una ciudad en la que el bullicio y el
ruido crecían de forma imparable. En un deseo por escapar de esa capital
ensordecedora, Luis XIV propuso la determinación de un espacio verde de
dimensiones faraónicas en donde el orden y el buen gusto dejaran patente el
poder de la elite aristocrática, al tiempo que la dedicaban a ésta un número
asombroso de hectáreas para su completo deleite. El sueño del rey se llamó
Versalles.
El retiro ansiado supeditó a la corte al traslado de sus dependencias a unos 24 Km. de la ciudad parisina. La aristocracia y su plantilla de sirvientes tuvo pues que trasladarse al completo a un lugar lo suficientemente amplio como para albergar en sus dominios todos los elementos constructivos necesarios para llevar una vida cómoda, pero también para poder poner en práctica el paisajismo desbordado que arropa y guarda a todo el conjunto arquitectónico con su flora y sus elementos decorativos en mármol, madera, bronce y piedra.
La intención primera con la que se concibió Versalles dista mucho de la que quedó recogida en los anales de la historia. El sosiego que imploraba el rey dio paso a una de las épocas más desenfrenadas que ha vivido la corte francesa. Son abundantes los episodios de decadencia moral ocultos tras las copas de los árboles de estos sobresalientes jardines. No obstante, los excesos palaciegos cometidos entre la belleza vegetal de Versalles, le conceden a ésta extensión un toque de interés.
El diseñador André Le Nôtre
El polémico Luis XIV dejó en manos de André Le Nôtre, conocido experto
en botánica, arquitectura y pintura, la planificación de los vergeles, cuya
construcción duró una década; desde 1660 a 1670. Las frecuentes modificaciones
sujetas al antojo del Rey Sol, transformaban los elementos del paisaje casi
diariamente: jarrones con flores frescas, limpieza de los estanques, repaso de
las formas geométricas de setos, etc.
Le Nôtre fue nombrado Contrôleur Général des Bâtiments du Roi en 1657, pasando a engrosar la plantilla que Luis XVI tenía a su disposición. El elemento que predominó en la planificación de los jardines de Versalles por parte de Le Nôtre es la razón. Este hijo de jardinero real concebía todos los detalles y los colocaba midiéndolos al milímetro para que la configuración no presentara errores. Tuvo que resolver con éxito obstáculos como los pantanos existentes en los terrenos originales, además de la estrecha colina sobre la que se asentaban.
Además de estos jardines, Le Nôtre fue el responsable de los
jardines de Vaux-le-Vicomte entre los años 1656 y 1661, modelo que le serviría
de inspiración para el propio Versalles. Otras de las obras maestras de este
botánico francés fueron los jardines de Fontainebleau (1662 - 1687), los
jardines de Chantilly (1663 - 1688), los jardines de Saint-Cloud (1665 - 1678) y
los jardines de Clagny (1674 - 1676).



