Hedera, hiedra de interior
Aunque lo más común es que nos encontremos a la hiedra como planta de exterior, existen algunas variedades de la misma familia que son empleadas como especie de interior de medidas mucho más reducidas. Éste es el caso de la hedera, bastante fácil de cuidar y de alto valor ornamental. Originaria de Europa, es frecuente encontrarla también en el norte de África y, desde la India hasta Japón, en Asia. Existen muchas variedades, pero distinguiremos principalmente entre las de hojas completamente verdes y las que las tienen manchadas en blanco o en amarillo.
¿Cómo son?
Pertenecen
a la familia de las araliáceas y sólo tienen siete especies, de las
cuales, dos son las comúnmente empleadas para interior; las Hederas
Helix, con numerosas variedades y las Hederas
Canariensis. La primera de ellas muestra variaciones en cuanto al
tamaño de las hojas, su forma y colorido, así podemos encontrar desde hojas con
simple forma de escudo, hasta originales formas estrelladas, con la hoja
completamente verde. La segunda presenta hojas de mayor tamaño y con una gama
cromática más amplia.
|
|
Su desarrollo es bastante rápido, llegando a alcanzar los 60 cm. de longitud. Las especies de interior nunca florecen, el resto lo hacen en primavera. Se multiplican mediante esquejes de forma muy sencilla. Lo ideal es colocarlos directamente en la maceta que los queramos cultivar, para evitar pérdidas en el trasplante. Bastará con coger tallos de 10 ó 15 cm. de los extremos y clavarlos en turba húmeda. Lo mejor es poner dos o tres en cada maceta y pulverizarlos a menudo a una temperatura de 20 ºC.
No olvidar algunos cuidados
básicos
Lo
mejor es situar la hedera en un lugar con luz indirecta.
Resiste bien la sombra, aunque, en este caso, las hojas jaspeadas perderán su
color y serán completamente verdes. Asimismo, los rayos de sol directo pueden
dejar a la planta descolorida.
El ambiente debe ser fresco, con una temperatura que oscile entre los 14 y los 18 ºC, aunque se adapta bastante bien a situaciones adversas. En invierno es conveniente no colocarla muy cerca de los radiadores, ya que no aguanta bien el calor tan directo. Si la tenemos en un lugar con calefacción, intentaremos que el ambiente de la habitación sea húmedo, para ello podemos pulverizar la planta. Durante los meses de verano realizaremos esta acción con bastante frecuencia, al menos dos veces por semana. Una buena alternativa será poner la planta sobre un cuenco con guijarros mojados.
Como ya le suministramos agua mediante el pulverizado, no será necesario regarla en exceso, será suficiente con hacerlo una vez a la semana durante el invierno y dos veces a la semana en el verano.



