La espinaca, vitaminas y minerales en el huerto (II)
Preparar el cultivo
Aunque el cultivo de la espinaca es relativamente sencillo, hemos de tener en cuenta que es bastante exigente en cuanto al terreno en el que se desarrollará. Éste ha de cavarse en profundidad antes de la siembra. Además será rico en nutrientes y con un buen drenaje, ya que no soporta el encharcamiento. Hemos de prestar atención al pH del suelo: lo ideal es mantenerlo en torno a 6.5 ó 7, ya que con un ph inferior el crecimiento del vegetal no sería el adecuado.
Las semillas se plantan cuando el terreno esté húmedo, a unos 2 cm. de profundidad. La germinación se producirá en unas tres semanas; sin embargo, para ello han de darse las condiciones climáticas adecuadas: soporta bien las bajas temperaturas, mientras que las altas provocarán que las semillas no lleguen a desarrollarse.

Sencillos cuidados para su crecimiento
Para que la espinaca crezca correctamente es necesario mantener siempre húmedo el terreno, especialmente durante el verano, lo que permitirá que las hojas sean carnosas. Asimismo es necesario llevar a cabo el aclareo cuando la planta tiene ya algunas hojas y no existe peligro al manipularla. Gracias a esta separación, los vegetales dispondrán de un espacio mayor para su crecimiento.
Tampoco olvidaremos eliminar las malas hierbas que disminuirán los nutrientes necesarios para el crecimiento de la hortaliza. También hemos de añadir al terreno compuestos con nitrógeno, potasio y magnesio; la falta de cualquiera de los tres elementos reducirá la calidad de la cosecha.




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