Cuidados y posibles enemigos de la vriesea
Con respecto al riego,
lo principal que debemos tener en cuenta, es que la roseta que
forman las hojas siempre cuente con una cantidad mínima de agua. Lo ideal es
regarla con agua de lluvia o decalcificada. En
ambientes muy secos o en verano será necesario que la
pulvericemos de vez en cuando.
La vriesea gusta de luminosidad, pero no de luz directa: es una planta de semisombra. Como planta selvática suele reproducirse en zonas bajas, al pie de los árboles, donde suele llegar muy poca luz dada la frondosidad de este ecosistema. Para que nuestra planta se encuentre en unas condiciones óptimas, allá donde viva debemos mantener una temperatura de unos 15-18 ºC .
Cuidado con la araña roja y la cochinilla
La vriesea se caracteriza por su
sensibilidad a plagas de araña
roja. Este ácaro es muy resistente, por lo que conviene prevenir. Lo más
efectivo es mantener siempre a nuestro ejemplar lo bastante húmedo, nunca dejar
que el suelo ni la roseta se sequen por completo. La araña roja aprovechará la
sequedad para atacar. Otra solución excelente para repeler la
araña roja: pulverizar nuestra vriesea con infusión de ortigas secas.
Si la araña roja ya la ha invadido, la mejor solución es acudir a un
especialista. Si esta plaga se adueña de nuestra planta, sus hojas se secarán y
morirán.
Otra plaga que la puede atacar es la cochinilla harinosa, insecto que se detecta porque las hojas adquieren un color amarillento o una apariencia deformada. Otra señal de cochinilla es que la planta se cubre de una sustancia pegajosa. Podemos adquirir un insecticida en una tienda o preparar uno casero: disolveremos una cucharada de jabón por un litro de agua y pulverizaremos nuestra planta. Si quedan restos de insectos, los eliminaremos con la mano. Con la misma solución limpiaremos después cuidadosamente las hojas.
Si la mantenemos con unos mínimos cuidados, la vriesea nos ofrecerá un exotismo inusitado, y dotará a cualquier rincón de nuestro hogar de una apariencia fresca, nueva y esplendorosa.



