Muchos de los hibiscos cultivados en nuestro país normalmente no llegan a formar
semillas, por lo que debe acudirse a la reproducción por métodos vegetativos
que, por otra parte, son los únicos que garantizan una uniformidad en la
producción. Los esquejes, acodos aéreos e injertos son métodos a emplear en unos
u otros casos, siendo el primero de ellos el más utilizado y no ofreciendo
especiales dificultades su realización. Preferentemente deben utilizarse
esquejes de madera tierna o semidura. El empleo de hormonas de enraizamiento,
aunque no se hace imprescindible, si es aconsejable. El período de enraizado
puede durar de 4 a 6 semanas, y durante el mismo es conveniente mantener altos
niveles de luz y humedad. Se recomienda realizarlo a mediados de primavera, cuando hayan madurado las nuevas hojas