Las clivias: agradecidas flores primaverales (II)
Trasplante y abono
A la hora de cambiar las clivias de maceta, escogeremos la época en la que acabe su floración. Durante este período, tendrás que retirar de la planta todas las flores que se vayan quedando secas.
En el momento de trasplantar, cuanto más pegadas a la maceta estén las raíces, mejor crecerá la planta. El trasplante se hará cada dos o tres años, aunque puede ser beneficioso quitar una vez al año el sustrato superficial y renovarlo con compost.

Respecto a los nutrientes, las clivias no son exigentes con los terrenos, aunque puede venir bien algo de abono líquido disuelto en el agua de riego. Una floración escasa es signo inequívoco de que el suelo es pobre en minerales, por lo que será adecuado añadir fertilizantes. Tendrás que vigilar la aparición de cochinillas, hongos y pulgones, las plagas más frecuentes en las clivias.



